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ISHI y la Guerra contra la Civilización

ISHI

IIII

Trabajo elaborado por Chahta-Ima, traducido por Espíritu Tanu de la Tierra Maldita y Xale. Editado por la Revista Regresión.

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Introducción.

La aparición del eco-extremismo y las tácticas que utiliza, han causado mucha controversia en los círculos radicales a nivel internacional. Las críticas de individualistas tendiendo a lo Salvaje (ITS), y otros grupos alineados, han recibido una gran gama de acusaciones de locura ultra-radical. Un aspecto importante de esta polémica gira en torno a la idea del ataque indiscriminado. La enconada retórica por parte de los eco-extremistas puede exacerbar la hostilidad hacia estas tácticas entre los incrédulos. De cómo hablan algunos, sin embargo, parecería que ITS y otros grupos eco-extremistas están involucrados en detonar explosivos en centros preescolares y hogares para ancianos, es decir, objetivos aleatorios en lugar de objetivos de importancia específica para el sistema tecno-industrial, (laboratorios, ministerios gubernamentales, etc.). Se debe admitir que muchos de los que participan en polémicas contra el eco-extremismo tienen a priori un sesgo negativo en contra de cualquier argumento, no importa qué tan bien elaborado este, como ellos mismos admiten que el mantenimiento de la civilización y la domesticación es de su propio interés. No es el punto discutir con ellos. Por otro lado, el eco-extremismo todavía tiene mucho que decir, por lo que aquellos que tengan oídos para oír, que oigan.

Lo más simpático sería preguntar por qué ITS y sus aliados deben “retirarse” de la idea del ataque indiscriminado. ¿Por qué hacer daño a la gente que está tratando de ayudar? En otras palabras, la civilización y la destrucción que se desata sobre el mundo son culpa de un pequeño sector de la sociedad moderna, y hay que centrarse en convencer a la gran mayoría que no tiene la culpa, con el fin de tener el equilibrio de las fuerzas necesarias para superar los males que actualmente nos acosan. Aparte de eso, es sólo la mala forma. Es comprensible que las “cosas malas” ocurran incluso con acciones bien planificadas. Lo menos que pueden hacer aquellos que se someten a ella es que se disculpen. Eso sólo son buenos modales. Algunos anarquistas chilenos hicieron algo recientemente, explotaron bombas de ruido a las cuatro de la mañana, cuando no hay nadie alrededor con el fin de expresar su “solidaridad” con quien ha solicitado el anarquismo internacional para orar por… quiero decir, expresar su solidaridad en esa semana . Pero si usted tiene que hacer algo, lo menos que puede hacer es reducir al mínimo los daños y expresar su pesar si algo va mal (pero sobre todo, entonces debe hacer nada…)
Por supuesto, el eco-extremismo rechaza estas objeciones infantiles e hipócritas. ¿Estas personas están expresando su superioridad moral, mientras jugaban con fuegos artificiales en medio de la noche y luego se dedica a otras cosas por el mundo, sin ninguna razón aparente? ¿Quieren una galleta o una estrellita por ser unos niños buenos?

El Eco-extremismo admitirá fácilmente que ese anarquismo devoto es piadoso y santo. No quiere su ayuda de todos modos. Si los anarquistas que se inclinan a la izquierda buscan ganar popularidad en el manicomio de la civilización, por supuesto el eco-extremismo se rinde…. Felicidades de antemano.
Ha habido críticas contra los eco-extremistas diciendo que no es así como se libra una guerra contra la civilización. Muy bien, vamos a seguir adelante y echar un vistazo más de cerca, a una guerra real contra la civilización. Los editores de la Revista Regresión ya han escrito una extensa serie de artículos sobre la Rebelión del Mixtóny la Guerra Chichimeca, que se extendió por gran parte del territorio de México en el siglo XVI, aquí recomendamos encarecidamente su trabajo. En este ensayo, vamos a aumentar sus argumentos recurriendo a un ejemplo muy querido de un “tierno” y trágico indio, Ishi, el último de la tribu Yahien el estado de California en los Estados Unidos.

En este ejercicio, no pretendemos saberlo todo de aquellos miembros de una tribu de la Edad de Piedra que fueron cazados hasta su extinción por los blancos. En la medida en que cualquier analogía histórica es defectuosa, ipso facto, aquí vamos por lo menos a tratar de tomar las lecciones de cómo el Yahiluchó, sus actitudes hacia la civilización siendo el último hombre, y cómo la forma de su cultura problematiza los valores anarquistas y los de izquierda venidos de la Ilustración. Este ensayo pretende mostrar que la guerra del Yahicontra la civilización también fue indiscriminada, carente de valores occidentales como la solidaridad y el humanismo, y fue un duelo a muerte contra la vida europea domesticada. En otras palabras, es un modelo de cómo muchos eco-extremistas ven su propia guerra llevada a cabo desde su individualidad. Ishi, lejos de ser el modelo del “buen salvaje”, fue el último hombre de pie en una guerra librada contra los blancos, con la mayor cantidad de brutalidad y “criminalidad” que el ahora extinto Yahipudo soportar.

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